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jesus manuel cedeira costales

mis cosas
¡Gracias por tu visita!
  • View space
    Jan
    March 06 1:26 AM
    Hola guapo!! ¿Como va?
    Solo paso un momento para dejarte mis saludos y buenos deseos.
    Un abrazo!
  • View space
    Jan
    December 21 11:39 PM
    Hola Chus!! Encantado de conocerte pues pareces un tio legal. Yo soy de Barcelona, me llamo Jan (se pronuncia más o menos como "yan") y también tengo 28 años.
    Te dejo la llave de mi blog, para que entres y salgas siempre que quieras. Sólo tienes que hacer clic sobre la llave.  
     

    Un abrazo y como no!!

    FELICES FIESTAS!!

     

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Hola,  Soy  chus, apenas tengo amigos y poreso me anime a escrir estas lineas para encontrar amigos de verdad que me ayuden a salir, divertime, disfrutar y conocer gente maja  y legal.

  para si alguienkiere conocerme mi tlf es 606105956.

PASCUA

 Celebramos la Pascua: el paso de la muerte a la vida, el triunfo del SIERVO y de la SIERVA, la esperanza de los pobres, de los que son capaces de confiar completamente en la bondad de Dios y hacerse disponibles para la misión que de ser luz, testigos de la fraternidad y promotores de la justicia.

 Tu resurrección, Señor Jesús, llena de sentido tu vida, tu misión y tu propuesta. Es un canto que proclama el triunfo del amor sobre el pecado. Es la Vida que irrumpe doblegando el poder de la muerte.

 Son los pobres, los humildes, los sencillos, los misericordiosos, los de corazón limpio, con hambre y sed de justicia, que trabajan por la paz y que aceptan incluso ser perseguidos y calumniados por razón de la justicia. Son ellos, los que solo cuentan como José y María con un par de pichones para ofrecer sus vidas; los "locos", los que creen en la verdad, los que se atreven a amar incluso al enemigo; los que comparten, perdonan, sirven y lavan los pies a sus hermanos. Son ellos, sí, los que no buscan los primeros puestos sino que salen al encuentro del hambriento, del sediento, del preso, del desnudo y del enfermo. Son ellos, sí, y sólo ellos, los que acogen como María el plan divino y se ofrecen a si mismos como siervos, los que saben ver las necesidades de su prójimo, son ellos, y solo ellos, los que van caminando por un sendero cierto hacia la VIDA.

 Concédenos, Señor, la gracia de poder comprender lo que el Angel le anunciara a María: que “para Dios no hay nada imposible”. Ayúdanos a entender que la muerte no es la última palabra para nuestro pueblo; que en el corazón de nuestra historia, con dolores como de parto, se está gestando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios, porque El ha mirado la humillación de sus siervo. 

1. COMUNIDAD DE COMUNIDADES

Tras la Resurrección de Jesús, llenos del Espíritu Santo y acompañados por la Virgen María, los discípulos de Jesús se reunieron formando comunidad. Anunciaron el Evangelio, y, donde quiera que iban, fundaban pequeñas comunidades de fe, esperanza y amor, centradas en Jesucristo y dedicadas a la Palabra de Dios, a la oración, la vida fraterna y al servicio. Compartían sus bienes y velaban por que ninguno pasara necesidad. Se organizaron como miembros útiles de un mismo cuerpo; unidos en un mismo espíritu se distribuyeron funciones y servicios. Como piedras vivas de un único Templo, cada uno cumplía su función. Se prestaban mutuo auxilio, y celebraban con gozo la Cena del Señor. Eran la alegría del pueblo, y motivo para que muchos acogieran la fe en el Señor.

2. EN DECIDIDA OPCIÓN POR LA VIDA.

A imitación de Jesús, los primeros cristianos se pusieron al lado de los débiles: Curaron a los enfermos, liberaron con la fuerza de Cristo a los que estaban oprimidos, acogieron a pecadores convertidos, atendieron huérfanos y viudas y se extendieron como familia principalmente entre los despreciados de la tierra. Hicieron colectas en favor de las comunidades pobres; repartieron sus bienes entre los más necesitados, y se lanzaron por el mundo entero a transmitir la Vida y la Verdad.

Llenos del Espíritu Santo, soportaron arrestos, tortura, frío, hambre, calumnias, persecuciones y martirio. Pero, a imagen del Maestro, respondieron bien por mal. Embriagados de Esperanza, no temieron a la muerte. Fortalecidos en el Amor de Cristo donaron sus vidas, para que el mundo tenga Vida y la tenga en abundancia.

3. CON ESPERANZA EN LA VIDA NUEVA

Estamos iniciando un nuevo siglo, un nuevo milenio. Estos años anteriores han sido de mucho sufrimiento para nuestro pueblo. Uno a uno, los grandes imperios, como aves de rapiña, nos han ido despojando de los bienes, de la vida, la cultura, la libertad y de la paz.

Pero nuestro pueblo, a pesar de su sufrimiento, ha sabido mantenerse como pueblo de esperanza. Nuestra gente sencilla, con Pablo recuerda, que ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni la persecución, ni la espada podrán apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús (cf. Rom. 8).

Hemos de promover la esperanza. Con los pies en el suelo, la Biblia en la mano, los ojos en la realidad y el corazón en el pueblo, haremos de nuestra patria esa Tierra Nueva donde habite la justicia.

Y para esto nos anima la certeza de que María, que acompañó a Jesús desde su concepción hasta la cruz, nos estará acompañando para que la entrega de su Hijo, dé abundante fruto entre nosotros.

CAMINO DE CONVERSION

VIDA DIFICIL

SABES QUE

DIOS TIENE UN SUEÑO PARA TI.

TE INVITAMOS A DESCUBRIRLO

REFLEXIONES DE FE Y VIDA

Cada uno de nosotros alguna vez abra pasado por dificultades y hemos buscado en esos momentos consejo y ayuda. En algunas situaciones la ayuda humana no es suficiente y precisamos de la ayuda de Dios, en algunas ocasiones seguramente nos hayamos dirigido a El, porque estamos convencidos de que nos escucha gustosamente, en otras situaciones nos encomendamos a la intercesión de aquellos que han llevado una vida plena de amor a Dios y a los hombres a los que llamamos santos, porque ellos continúan después de la muerte con su obra de vida desde el cielo.

En nuestra vida estamos diariamente sobrecargados de exigencias y obligaciones. Nuestros intentos por cumplir con ellas nos hacen padecer estrés produciéndonos un vacío interior, enajenación en nosotros mismos y alejándonos de Dios.

 

 

 

Si sabemos que Dios nos acompaña, porque no interrumpimos de tiempo en tiempo, nuestras actividades materiales e intelectuales para alabarlo en nuestro interior, confesarle nuestra miseria y nuestra debilidad, ofrecerle nuestro corazón y agradecerle sus dones.

Seguramente se nos ha acumulado en nosotros interrogantes en cuanto a nuestro futuro.

¿ Cómo puedo distinguir los valores verdaderos de los aparentes?

¿ Cuál es el camino que Dios ha pensado para mí?

¿ Cómo puedo reconocer sus intenciones y designios?

 

Desde la eternidad Dios tienen trazado un plan preciso de nuestra vida. Lo determino en todos sus detalles, con sabiduría, omnipotencia y amor. Después lo dejo en manos de Maria para que ella se preocupe de su cumplimiento.

 

Frecuentemente nos podemos desanimar por disgustos en casa, con los amigos, fracasos en el colegio, en la universidad, en el trabajo... Cada día, trae nuevos problemas y muchas veces no sabemos como superarlos, de pronto nos sentimos pequeños y débiles y no encontramos ninguna salida. En estos momentos debemos robustecer aun más nuestra confianza a nuestro Padre del cielo y decirnos internamente, soy siempre feliz en las manos de Maria.

 

A diario ocurren atrocidades, y el hombre va siendo dominado por los instintos, las coacciones y el creciente egoísmo. El respeto por la vida y la dignidad del ser humano se pierde cada vez más llevándonos hacia un progreso muy negativo.

 

Según el plan divino, también las tentaciones y los pecados de toda especie nos llevan a sus brazos. Él los permite precisamente por eso. En tales casos no tenemos ningún motivo para extrañarnos o desanimarnos al contrario, a trabes de ellos nacerá en el alma una fuerte aspiración hacia lo alto.

 

A veces anhelamos un tú, un ser humano que nos comprenda a fondo; que no solamente encuentre en nosotros rasgos de simpatía, sino que nos acoja en lo mas profundo de su ser y que nos deje cierta independencia y que no nos explote.

 

Nuestro amor debe traer consigo una cercanía y una lejanía. Los amigos viven uno en el otro.  El corazón del uno es morada para el otro. No existe amor terrenal alguno que tenga asegurada su permanencia, sino está sumergido en el amor de Dios.

 

A veces nos cuesta creer en Dios, nos cuesta imaginárnoslo como Padre por los acontecimientos de la actualidad. Cristo nos parece en muchas ocasiones casi demasiado humano y no sabemos como aplicar esta verdad en nuestras vidas.

 

Maria nuestra madre celestial, es nuestro todo, ella es el imán que nos atrae, el anzuelo que rescata nuestros corazones de los males de la tempestuosa existencia, para llevarlos a Dios Padre que nos ama. Ella es el brazo de la misericordia divina extendido hacia nosotros.

 

Hay personas que se escandalizan de la iglesia. Solo miran sus aspectos humanos, materiales, históricos y visibles. Se retiran decepcionados y no ven la presencia misteriosa de Cristo en ella.

 

La iglesia tiene una misión y dentro de ella también la tenemos nosotros. Mirando la gran familia de Dios en la tierra desaparecen las aflicciones, apuros y necesidades pequeñas. Debemos sufrir profundamente nuestro interior con la iglesia pues somos miembros suyos.

 

La paz es el estado anhelado por todos y sin embargo se encuentra poco, las guerras y demás acontecimientos perturban la vida de la sociedad y el individuo. En algún momento nos vemos involucrados en estos grandes o pequeños acontecimientos y sufrimos por ello. Veamos en nuestros hermanos a Cristo y entreguémosles nuestro corazón.

CUARESMA

La
Cuaresma,
tiempo
de
conversión,
tiempo
de
esperanza

“El
presente,
aunque
sea
un
presente
fatigoso,
se
puede
vivir
y
aceptar
si
lleva
hacia
una
meta,
si
podemos
estar
seguros
de
esta
meta
y
si
esta
meta
es
tan
grande
que
justifique
el
esfuerzo
del
camino”
Spe
Salvi

La
cuaresma
es
ese
tiempo
que
Dios
nos
regala
como
preparación
del
corazón,
para
vivir
más
plenamente
la
Semana
Santa.
Es
un
tiempo
de
esperanza,
porque
Cristo
ha
vencido
y
nos
muestra
el
camino
que
hemos
de
seguir.
Pero,
ante
todo,
la
cuaresma
es
un
tiempo
de
conversión.
Nuestro
corazón
es
lento
y
necesita
de
estos
tiempos
de
gracia
en
los
cuales
pueda
volver
a
convertirse
a
Dios.
Sin
embargo,
nos
preguntamos:
¿Qué
significa
en
realidad
la
palabra
conversión?

Es
una
palabra
tan
oída
que
a
veces
puede
perder
su
contenido
más
auténtico.
Nos
hablan
de
conversión
pero
nos
cuesta
entender
cómo
va
a
ocurrir
eso
con
nosotros.
Ya
estamos
convertidos,
pensamos,
al
contemplar
cuánta
gente
a
nuestro
alrededor
no
cree.
En
comparación
con
ellos,
estamos
convertidos,
somos
cristianos
practicantes,
¿para
qué
necesitamos
un
tiempo
de
conversión?
Entonces,
reducimos
la
conversión
a
algún
propósito
poco
exigente,
que
nos
recuerde
la
cuaresma,
algo
así
como
comer
menos
chocolate,
fumar
menos,
no
beber,
rezar
cinco
minutos
cada
día.
Y
nos
quedamos
contentos,
no
conviene
exagerar.
Pero,
¿estamos
realmente
convertidos
o
sólo
convencidos?

Conversión
es
el
cambio
radical
del
hombre
viejo
al
nuevo.
Es
un
movimiento
desde
lo
viejo
que
hay
en
mí,
desde
lo
caduco,
hacia
aquello
que
es
nuevo
y
va
a
determinar
mi
vida
para
siempre.
Juan
y
Andrés,
al
encontrase
con
Cristo,
lo
dejan
todo
y
lo
siguen,
son
conversos.
El
comienzo
de
todo
cambio
es
la
búsqueda.
Juan
y
Andrés
buscaban
a
alguien
que
les
diese
sentido
a
sus
vidas.
En
su
corazón
había
una
insatisfacción,
una
soledad
que
no
calmaba
sus
ansias
de
infinito.
Por
eso
inician
un
camino
de
búsqueda.
Al
encontrar
a
Cristo
ven
colmado
su
anhelo
y
lo
siguen.
Seguir
a
alguien
es
dejar
lo
que
no
nos
bastaba
para
colmar
el
alma.
Es
iniciar
un
camino
cuyo
final
desconocemos.
Es
perseverar
en
aquello
que
vemos
como
el
sentido
de
nuestras
vidas.
Ésa
es
la
conversión
que
Dios
quiere
de
nosotros.

Por
eso,
la
primera
pregunta
al
comenzar
la
cuaresma
es:
¿Necesitamos
cambiar?
¿Buscamos
a
alguien
que
le

sentido
a
nuestras
vidas,
a
alguien
que
nos

razones
para
la
esperanza?
Puede
que
nos
hayamos
acomodado
en
nuestro
estado
de
cristianos
más
o
menos
comprometidos.
Ya
no
nos
hace
falta
cambiar,
ya
no
esperamos
nada
nuevo.
Son
otros
los
que
necesitan
el
cambio.
Sin
embargo,
la
Iglesia
celebra
cada
año
la
Cuaresma
para
recordarnos
que
la
conversión
es
un
camino
siempre
por
hacer,
para
invitarnos
a
esperar
la
novedad
de
Cristo
para
nuestras
vidas.
Pero,

¿Queremos
recorrer
este
camino?
¿Queremos
cambiar
aquello
que
en
nuestro
corazón
no
acaba
de
hacernos
felices?
¿Esperamos
el
cambio
con
un
corazón
alegre?

Conversión
es
un
cambio
radical
hacia
Dios,
es
hacernos
de
Dios,
es
ser
su
posesión.
1


La
Iglesia
en
este
tiempo
nos
recuerda
los
tres
pilares
de
ese
vivir
convertidos
hacia
Dios:
la
oración,
el
ayuno
y
la
limosna.
Pero
con
el
tiempo
hemos
hecho
de
este
tiempo
un
tiempo
triste
de
renuncias
constantes
esperando
el
día
de
la
Resurrección
del
Señor.
Estos
tres
pilares
de
nuestra
vida
cristiana
los
hemos
acabado
viendo
en
su
cara
negativa
y
poco
motivadora.
Hemos
hecho
de
la
oración
una
obligación
y
no
una
necesidad
del
alma,
hemos
convertido
el
ayuno
en
una
simple
privación
y
la
limosna
en
un
desprenderse
de
algo
que
nos
hace
falta.
Si
se
pierde
de
vista
el
sentido
de
estos
tres
pilares,
la
cuaresma
se
convierte
en
un
tiempo
triste
y
poco
constructivo.
En
un
tiempo
así,
la
verdadera
conversión
no
resulta.

La
oración
es
un
pilar
en
nuestra
vida
cristiana.
Esto
significa,
que
sólo
desde
un
encuentro
profundo
con
Cristo
es
posible
el
cambio.
Conversión
es
encuentro
y
seguimiento
de
alguien
que
le
da
respuesta
a
nuestro
anhelo.
Sólo
desde
esa
amistad
que
lo
transforma
todo
es
posible
la
conversión.
Esa
amistad
que
necesita
el
alma
se
cuida
desde
la
oración
personal
con
Dios.
“Orar
sin
cesar”
debería
ser
nuestro
lema
de
vida.
Sólo
cuando
vemos
la
oración
como
una
necesidad
vital,
cambia
nuestra
forma
de
vivir
cristianamente.

El
ayuno
tiene
sentido
cuando
nos
hace
más
libres
para
Dios.
Vivimos
llenos
de
esclavitudes
que
nos
atan
y
nos
impiden
volvernos
hacia
Dios.
Ayunar
es
renunciar
a
aquello
que
no
nos
deja
ser
libres.
Vivimos
un
tiempo
de
contrastes,
hay
personas
capaces
de
hacer
dietas
exigentes
para
lograr
coronas
que
perecen
y,
por
otro
lado,
hay
un
terror
a
la
renuncia
y
al
sacrificio.
Sin
embargo,
la
renuncia
nos
libera.
Si
miramos
en
nuestro
corazón
veremos
cuántas
cadenas
nos
atan
y
no
nos
dejan
volar
al
encuentro
con
Dios.
Éste
es
el
sentido
profundo
del
ayuno
en
nuestra
vida
cristiana.
Liberarnos
“de”
lo
que
nos
pesa
y
ata,
para
llegar
a
ser
libres
“para”
Dios,
para
lo
que
Dios
quiera
hacer
con
nuestras
vidas.

La
limosna
nos
vuelve
hacia
aquel
que
se
encuentra
cerca
de
nosotros.
Es
la
mirada
llena
de
misericordia
hacia
el
hermano.
Es
éste
el
acento
de
Benedicto
XVI
para
esta
cuaresma.
Volver
la
mirada
hacia
el
hermano.
Acercarnos
al
que
sufre.
Acoger
al
que
vive
sin
hogar.
No
hablamos
sólo
de
esa
limosna
económica
que
se
me
pide
con
el
necesitado.
A
nuestro
alrededor
hay
muchas
necesidades.
No
sólo
de
los
más
lejanos,
de
los
que
no
conocemos,
también
los
que
viven
con
nosotros,
los
más
cercanos,
son
los
que
más
necesitan
de
nosotros.
Ésa
es
la
limosna
que
Dios
nos
pide,
la
del
cariño,
la
de
nuestras
palabras
y
nuestro
tiempo,
la
de
nuestra
propia
persona.
Reducir
la
limosna
a
lo
económico
es
reducir
el
contenido
profundo
de
la
conversión.
Convertirnos
a
Dios
nos
hace
volvernos
a
aquellos
que
Dios
pone
en
nuestro
camino.
La
conversión
al
otro
nos
saca
del
egoísmo,
de
la
búsqueda
de
nosotros
mismos.

Al
comenzar
esta
cuaresma
deberíamos
preguntarnos:

¿Queremos
que
nuestra
vida
cambie
en
lo
más
profundo?
¿Estamos
dispuestos
a
dejar
aquellas
cosas
que
en
nuestra
vida
no
le
pertenecen
a
Dios?

Sólo
si
vivimos
este
tiempo
como
tiempo
de
conversión
es
posible
que
Dios
realice
un
milagro
en
nosotros.
Sólo
si
nos
abrimos,
Él
puede
realizar
lo
que
para
nosotros,
por
nuestras
fuerzas,
resulta
imposible.
Dejemos
que
Dios
entre
en
nuestras
vidas
y
nos
cambie
el
corazón.
Él
es
la
esperanza
que
le
da
sentido
al
camino
que
recorremos
cada
día.
Él
ya
ha
vencido
y
nosotros
recorremos
la
vida
en
Cristo
resucitado.

2

MI ORACION DE ALIANZA

Querida Madre y Reina.

Dichosa tú, que entre todas,

fuiste por Dios sorprendida

con tu lámpara encendida

para el banquete de bodas.

Con el abrazo inocente

De un hondo pacto amoroso,

Vienes a unirte al Esposo

Por virgen y por prudente.

Enséñanos a vivir;

ayúdenos tu oración;

danos en la tentación

la gracia de resistir.

 

Honor a la Trinidad

Por esta limpia victoria.

Y gloria por esta gloria

Que alegra la cristiandad.

 

Gracias porque Desde siempre María, me has ido cuidando y aumentando mi fe hasta tenerla tan grande como la tuya, y aceptar este si del Señor.

Y el  papel  importante ,que la  fe, que  de  forma  infusa siempre  me  ha  acompañado  en  los  momentos  más  importantes  de  mi  vida.

Gracias porque mi  enfermedad, sin  embargo  no  ha  podido  frenar  mi  deseo  por  llevar  una  vida  normalizada y poder superar las trabas, que siempre  han  aparecido, con tu ayuda y mi empeño. Sabía que bastaba que te lo presentase tan solo una vez, madre para que no parase hasta conseguirlo, y de no ser así sabia claramente que no era el momento o no convenía.

Gracias porque Desde niño siempre has hecho que tuviera predilección por asistir a la eucaristía, y si algún domingo por alguna casualidad no puedo acudir, siento que me falta algo. Con la eucaristía me has ayudado a descubrir mejor a Cristo,

Pero junto con la eucaristía también  has hecho nacer en mí la devoción por ti, la madre del Señor, la madre de todas las madres juntas, que sabe cuidarnos como solamente ella sabe.

Gracias María, porque siempre has sido mi compañera, siempre te llevo conmigo, en  diversas estampas y siempre que viajo llevo una imagen que coloco en la mesilla de noche de donde me aloje. Me acompañas en mi habitación y muchas veces me has acompañado en el hospital durante mis ingresos, si tu no me acompañas algo me falta.

Gracias María porque señalas lugares especiales para que te visitemos y te hablemos confiadamente y de este dialogo obtengamos una lección: gracias madre porque aprendí que cuantos sufrimientos pueda tener, siempre los hay mayores y aprender a llevarlos de la mejor forma posible, también, que la oración, es la forma más íntima y más eficaz de dialogar con Dios y unirnos a la iglesia universal. El rezo del rosario es una de las oraciones que más me gusta practicar, pues con esta práctica es como mejor se conoce al Señor.

Finalmente gracias madre porque también me has enseñado que La fe, no es un don para vivirlo de una forma privada y particular es un don, que se engrandece al vivirlo en comunidad. María ayudaste a los primeros discípulos a engrandecer su fe mediante la misión y hoy también me ayudas en mi misión.

En este momento, cabe reconocer querida madre y reina, mi imperfeccíon humana y que muchas veces el mundo me sedujo endureciendo mi corazón. Perdiendo la vigilia, y no estando atento cuando me expresaste tus deseos. Muchas reservas ocultas, me cansaron y enfriaron, muchas malas pasiones, me menguaron la fuerza del amor. Te pido perdón, por las veces que no puse amor, donde había odio, por las veces que no puse perdón, donde había ofensa, por donde no puse verdad, donde había error, por donde no puse esperanza, donde había desesperacíon, por donde no puse luz, donde había tiniebla, por donde no puse alegría, donde había tristeza, por cuando quise ser consolado, sin haber sido consolador, por cuando quise ser comprendido, sin haber comprendido antes, por cuando quise recibir, sin haber dado, por cuando no sentí la presencia del señor en su iglesia y me fije mas en el lado humano de ella, por cuando en algún momento no estuve dispuesto a cumplir tu voluntad, y saber leer los signos de los tiempos. Finalmente, te pido perdón, por las veces que no he podido ser testigo de tu amor en  el mundo. Pero querida madre, tú que abogas y escuchas mi petición, y haces que el padre las reciba y vea mis meritos, benignamente y me acoja en sus manos de padre.

Querida madre y reina, tú me conoces perfectamente, y pese a mis limitaciones, has querido, acompañarme por los caminos de mi vida, hasta llegar a este momento. Y por eso, quiero consagrarme por entero a ti. Te consagro mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, todo mi ser... Si te consagro mis ojos es para que desde ahora, Mater, todo lo que mire, lo esté mirando con tus ojos, y todo lo  que mire lo mire contigo.  Si te  consagro mi lengua, Mater, es para que desde ahora lo que estoy hablando, lo hable  contigo,  Mi lengua es tuya, y cuando hable, hablemos los dos juntos. Si te consagro todo mi ser, es para meditar contigo ¿qué fue lo que pasó hoy día, Mater? ¿Qué tengo que agradecer contigo al Señor?  ¿De qué tengo que pedir perdón? ¿Qué puedo ofrecerte hoy día?

En este acto de confianza mutua querida Mater, me atrevo a pedirte tu protección, ayuda y bendición para mis metas personales futuras. Ayúdame a finalizar con éxito mis estudios, haz de mí, un buen profesional de mi disciplina. Que toda actividad y decisión que tome, sea siempre por el bien de los demás y en pos de conseguir, un mundo más justo y solidario como adelanto del reino de dios aquí en la tierra. Haz de mí un faro de luz que acerque las almas a nuestro Señor y que todo tenga un fin evangelizador.

Concédeme la salud justa, como la me has concedido hasta ahora, para poder desempeñar todas las metas.

Permíteme que no se me haga duro el caminar y ver a otros avanzar, haz que pueda comprender, el ritmo que me tienes deparado.

Haz de mí un instrumento útil para tu obra, en medio de la sociedad con la que convivo donde solo impera la competividad, la rivalidad y la ley del más fuerte.

Querida Mater, acoge solicita bajo tu manto, a cuantos has puesto en mi caminar, y a cuantos has alejado. Acoge a mí familia, que siempre ha seguido el modelo de tu familia en Nazaret. Acoge a cuantos has de poner a mi paso, y a cuantos has de alejar de mí. A los corazones, que se endurecieron con el pasar del tiempo, y no quieren transformarse, ni quieren abrirse a la verdad. Acoge a todos mis familiares y conocidos que ya partieron hacia la casa del padre y aquellos que por ley de vida han de partir de este mundo, haz que puedan contemplar el rostro de dios cara a cara y nunca carezcan de la luz eterna. Finalmente acoge Mater, a las gentes de mi tierra, Asturias, gentes del campo y los hombres del mar, los mineros con su duro e inclemente trabajo, a los  niños y los ancianos, los enfermos y todos los que sufren en el cuerpo y en el alma, las familias y, sobre todo, los jóvenes, promesa del futuro, que buscan la razón y el sentido de su vivir.

Quiero ofrecerte eterna gratitud, y consagrarme a ti, con indiviso amor.

Amén.

 

 

 

                                                         

                                                        

                                                     Jesús  Manuel  Cedeira Costales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TESTIMONIO

                                   TESTIMONIO:

 MARIA MEDIADORA NUESTRA; A JESÚS POR MARIA

 

Excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Sr. D. Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Oviedo.

Hermanos:

  Muchos de vosotros ya me conocéis, otros vais ha conocer un poco mas de mi.

  Soy  Jesús  Manuel  Cedeira  Costales, tengo  veintisiete  años, estoy finalizando mis estudios  de  psicología  en  la  universidad  de  Oviedo.

  A  los  siete  meses   me  diagnosticaron  una  distrofia  muscular  espinal, también  conocida  como  enfermedad  de  Werning  Hoffmán, enfermedad  congénita, que  debilita  progresivamente  toda  la  musculatura  corporal, a  causa  de  esta  enfermedad, no  puedo  realizar  ningún  movimiento, salvo  el  de  cabeza, y  por  eso   me  traslado  en  silla  de  ruedas. Desde siempre Maria, ha ido cuidando y aumentando mi fe hasta tenerla tan grande como la suya, y aceptar este si del Señor.

  Desde  pequeño  y  desde  un  principio  siempre  lo  asimilé, ya  que  desde  siempre  me  gustó  estar  informado del  proceso  de  mi  enfermedad.

  Por  mis  padres, siempre  fui  tratado, al  igual  que  otra  persona  normal, y  sin  diferenciación  de  mi  hermano, dieciséis  meses  menor  que  yo. Pues Maria siempre presenta a su hijo las necesidades de todos y el da la luz y el amor para hacerlo todo fielmente, Maria es la gran educadora de la Sagrada Familia y de ella hemos tomado su ejemplo.

  Tengo  mucha  ilusión  por  vivir. Nunca  estoy  amargado  o  aburrido. En  mi  ilusión  en  la  vida, ha  jugado  un  papel  importante, la  fe, que  de  forma  infusa siempre  me  a  acompañado  en  los  momentos  mas  importantes  de  la  vida.

  Mi  enfermedad, sin  embargo  no  a  podido  frenar  mi  deseo  por  llevar  una  vida  normalizada, sin  embargo  siempre  han  aparecido  trabas, pero  con  empeño. Y  cuanto mayores  son  las  trabas, mas  fuerza  moral  tengo, y  mas  lucho. Se que basta que se lo presente tan solo una vez a la madre para que no pare hasta conseguirlo, y de no ser así se claramente que no es el momento o no conviene.

  Mi  primer  contacto  con  la  enseñanza, vino  con  una  profesora  particular, pues  no  había  ningún  colegio que  tuviese  integración  cercano  a  mi  residencia. Con  mi  tenacidad  y  la  de  mi  familia, insistimos  para  mi  escolarización  ante  la  delegación  del  ministerio  de  educación, se procedió a  mi  escolarización, se  fueron  superando  las  barreras, curso  a  curso. Y  llegó  la  selectividad, superé  los  exámenes  orales  con  nota, como  para  optar  por  cualquier  carrera. Opte  por  psicología, y  aquí  comenzó  una  nueva  carrera.

  Mi  llegada  fue  dura, el  primer  día  de  clase entre  y  me  puse  en  el  pasillo  en  la  primera  fila. Nadie  se  sentó  a  mi  lado. Así  pase   mi  primer  mes  en  la  universidad. Cada  día  mis  padres  me  trasladan  desde  Gijón  a  Oviedo, me  ayudan  a  entrar  en  el  centro, y esperan  el  final  de  las  clases. En  clase  fui  asistido  por  becarios, pero  no  fue  la  solución  mas  correcta, actualmente, me ayuda  una  compañera, que  tras  cuatro  años  así, se  a  brindado  a  ayudarme. Una  de  mis  mayores  dificultades  a  la  hora  de  estudiar, son  los  apuntes. Los profesores  no  me  los  facilitan, y cuesta  mucho  que  lo  hagan  mis  compañeros.

  Las  barreras  arquitectónicas  son  muchas  pero  no  duelen  tanto  como  las  humanas. Lo  que  mas  lamento  es  la  falta  de  compañerismo, pero  soy  luchador, he  abierto  camino  y  lo  seguiré  haciendo.

  Como  joven  católico  practicante, rechazo  la  eutanasia. Hay  que  intentar  mantener  la  vida  y  los  ánimos  de  vivir  siempre. Cualquier  problema  que  se  pueda  tener siempre  terminara  por  resultar  mas  fácil  de  llevar.

Desde niño siempre he tenido predilección por asistir a la eucaristía, y si algún domingo por alguna casualidad no puedo acudir, siento que me falta algo ese día, pues en la eucaristía donde Cristo triunfa en la tierra y se hace guía, luz y esperanza del que sufre. Se convierte en salud y fuerza del enfermo. Con la eucaristía descubro mejor a Cristo y me uno a él para caminar juntos por los múltiples y difíciles caminos del mundo.

   Pero junto con la eucaristía también nace la devoción por la madre del Señor, Maria es la madre de todas las madres juntas y sabe cuidarnos como solamente ella sabe.

   Maria siempre ha sido mi compañera, siempre llevo conmigo diversas estampas y siempre que viajo llevo una imagen que coloco en la mesilla de noche de donde me aloje. Me acompaña en mi habitación y muchas veces me ha acompañado en el hospital durante mis ingresos, si ella no me acompaña algo me falta.

   En cinco ocasiones, peregrine a Lourdes y tres a Fátima. Maria señala lugares especiales para que la visitemos y allí la hablemos confiadamente y de este dialogo obtengamos una lección: de Lourdes, aprendí que cuantos sufrimientos podamos tener, siempre los hay mayores y aprender ha llevarlos de la mejor forma posible, de Fátima, la oración, es la forma mas íntima y mas eficaz de dialogar con Dios y unirnos a la iglesia universal. El rezo del rosario es una de las oraciones que más me gusta practicar, pues con esta práctica es como mejor se conoce al Señor.

   La fe, no es un don para vivirlo de una forma privada y particular es un don, que se engrandece al vivirlo en comunidad. Maria ayudo a los primeros discípulos a engrandecer su fe mediante la misión y hoy también nos ayuda y me ayuda en mi misión. Actualmente  soy  un  activo  colaborador  de la  comunidad  parroquial, Beato Juan XXIII de Gijón. Soy  el  responsable del  grupo  de  la  pastoral  de  la  salud  y  secretario  de  la  asociación  juvenil  Beato  Juan  XXIII. Y desde el verano del 2005 colaboro en los talleres de las misiones universitarias del movimiento de Schoenstatt y en las pasadas navidades, participe por primera vez  como misionero oficialmente en las misiones de invierno.

   Maria fue la primera misionera. Le invadió el gozo de creer y tuvo la necesidad de compartirlo con Isabel, su prima. Yo al igual que Maria me surgió la necesidad de compartir con los demás mi fe y enriquecerme de la fe de los demás, por ello la ilusión que yo tenía por estar con vosotros en la misión , para ver las señales de Dios y acoger su palabra.

    Aun tengo en mi recuerdo muy vivo los momentos de oración, tan profundos y a la vez tan sencillos, la tarde en la que estuvimos preparando la vigilia de jóvenes y como aprendimos los unos de los otros, la emotiva cabalgata de reyes que nos hizo volver a ser niños y dejarnos llenar de ilusión etc. Pero sin embargo, lo que mas mella me hizo fue que un grupo de veintiún jóvenes, apenas en tres días pudiésemos formar una comunidad viva de creyentes en una sociedad que apenas da valor a la fe y lo religioso y movernos y hacer ruido para abrir las puertas a todos en una ciudad en la que formar un grupo de creyentes es una tarea muy costosa. Dios se deja oír allí donde se emprende camino.

   Que Maria en estas misiones de verano 2007 nos ayude presentando a su hijo nuestras necesidades, el vino que nos falta para pode